lunes, 13 de octubre de 2008

Alfama




Cuando vino a vivir a Madrid, una de las primeras cosas que hizo fue ir a ver esta película al cine del Círculo de Bellas Artes con su amiga Agnès o con Ana, ya no lo recuerda bien. Quizás fuera con otra persona y ahora, cuando el olvidado lea esto, se enfade.

Ayer volvió a su vida de casualidad. Tal vez porque era domingo y llovía; porque los domingos ella y su compañero de piso se deprimen y se quejan todo el tiempo –un bon dimanche pourri- en el salón –putain ça craint du cul-; y sólo se ríen a las siete en punto de la tarde, cuando el perro de la vecina de enfrente araña la puerta del portal para que la vieja se dé prisa por la escalera, que se está haciendo pis.

-Le chien!
-Qu’est-ce que t’es con!

El primer año en Madrid tuvo un cuarto pequeño con una alfombra que ahora acumula polvo en una tintorería de la calle Atocha -eso inevitablemente es otra historia-; un cesto de mimbre lleno de fotografías; una antología de Arreola soltando migalas por el dormitorio; tres compañeros de piso increíbles; a Ludo instalado por unos meses en la ciudad, celebrando cada noche San Patricio; un montón de cintas de casette que no podía escuchar; un amor mexicano y un CD de Madredeus, que se compró inevitablemente después de ver Lisbon Story.

Dos años antes, en la facultad, había escrito para Realización el guión de un corto en el que unos perros se reencarnaban en palomas y un cine en supermercado.

-Tienes que ver El cielo sobre Berlín. Tienes que seguir a Wim Wenders.

Y ella le hizo caso a su profesor. Y cuando salió del cine, con el barrio de la Alfama en la cabeza, entró en la Fnac y compró la banda sonora.

El vídeo, sin embargo, lo encontró en YouTube; a saber dónde andaría la copia de Ainda. Desde el domingo ha visto dieciocho veces el fragmento. Cree que por eso ha tardado también tanto en terminar un trabajo que tenía pendiente. Le gusta especialmente cuando la mujer baja los ojos después de que le pregunten si su llave de la casa es también la de su corazón. Lo pone otra vez y se dice que sería estupendo tener esa voz y poder hacer lo mismo; levantarse y cantar por respuesta. Claro que primero tendrían que formularle la pregunta. Después baja al bar de Hugo; ha quedado para cenar con los chicos del apartamento para tres.

-¡Me contaron que te fuiste de viaje! -la recibe Hugo con dos besos, una frase que es en realidad una invitación a que le cuente, y una tapa de pastela.
-¿Y quién te dijo eso? -sonríe. A Lui Lu le brillan los ojos.
-Las malas lenguas…

Esta mañana, después de ir a recoger un trabajo, entra al bar de David (ese que es el mejor bar del mundo). Le pide a Jose un café con leche bien cargado, por favor, y un zumo de naranja. Jose le sirve un café marrón oscuro. Se encuentra con Laura, que de casualidad está en David desayunando con una amiga que Lui no conoce. Se dice que eso es lo bueno de tener adoptado un bar en una ciudad tan grande y se sienta con ellas a la mesa.

-Te presento a mi amiga Elena.

Y resulta que Elena está enamorada; Laura lo cuenta y a Elena le brillan los ojos.

-¿Cuánto llevas con él?
-Muy poquiiiito…

Lui Lu se acaba el café y se sube a casa. Se pone a trabajar pero pierde mogollón el tiempo -y qué feo queda esto por escrito- porque el día anterior encontró un vídeo en YouTube. Un vídeo de una película que no había vuelto a ver; que vio cuando se suponía que debía estudiar la filmografía de Wim Wenders, recién llegada a Madrid, en el cine del Círculo de Bellas Artes.

Se trata de una escena muy cortita en la que el grupo Madredeus toca el que, para Lui, quizás sea el mejor tema de la película: "Alfama". Se trata de la escena en la que ella le entrega su llave de la casa al ingeniero de sonido y él le pregunta, atrevido, si no será también la llave de su corazón. Ella, por toda respuesta, se levanta y canta.

El domingo, antes de bajar a cenar, mientras en Madrid lo más importante que pasaba era que se anunciaba la lluvia y el perro de la vecina se meaba encima de los nervios dentro del portal, Lui Lu, haciendo un esfuerzo tremendo, trató de recordar los detalles de Una historia de Lisboa.

-What's a key without a kiss? -dijo el ingeniero por vigésima vez en el salón de Lui Lu.
-Putain! tu n'as pas une outre chanson? c'est la dépression du dimanche soir, quoi! -gritó su compañero de piso desde la cocina.

Lo primero que se dijo Lui antes de bajar al bar de Hugo fue que al final de la historia, le parecía, el extranjero se iba y no volvía a ver a la cantante. Después apagó el ordenador, se colgó el bolso, se colocó un pañuelo sobre los hombros, le pidió dinero a su compañero de piso -t'as de l'argent, Ludo?- y bajó las escaleras con el vago y sin embargo creciente convencimiento de que la historia de amor entre esos dos personajes, como pocas veces ocurría en el cine y tantas en la vida, era en aquel caso, cuando llegó al portal ya estaba segura, lo menos importante de la película. Estaba empezando a llover y corría un aire incómodo; subiendo la cuesta de su calle tuvo que ajustarse mejor el pañuelo alrededor del cuello.

6 comentarios:

conde-duque dijo...

No he visto esa peli, aunque por el vídeo tiene buena pinta. Sólo por ver otra vez Lisboa tiene que merecer la pena.
Creo que lo que sentías el domingo por la tarde con lluvia se llama "saudade". De eso saben mucho los portugueses.
Y sí, da gusto escuchar a Madredeus (qué pena que se separaran).
A ver si te gusta ÉSTA.
Un abrazo.

conde-duque dijo...

Vaya, cro que no se ve. El enlace es este: http://conde-duque.blogspot.com/2008/01/haja-o-que-houber-madredeus.html
Por cierto, me gustaría conocer el bar de David, que me ha entrado la curiosidad. A ver si nos llevas un día...

carmen dijo...

Hoy estoy muy agobiada como para poder leerme este post entero, porque ya me estaba encantando. Lo de los perros, las aplomos, el supermercado que era un cine. Me entran ganas de hacer trampas y copiarme.
Pero sobre todo estoy comentando para que aparezca la banderita de USA, aunque no sea todavia una hora intespestiva en Espanna.

carmen dijo...

Las aplomos. Cuando queria decir las palomas.

agnès dijo...

outch! la, t as tape fort. Este espacio es demasiado pequenyo para dejarlo ser "comentario". Tengo que convertirlo en "post". homenaje...

Mery dijo...

Voy a ver el enlace. Tengo un viaje pendiente a Lisboa, con una amiga, en plan amigas-confidentes-encantadas de viajar juntas alguna vez.
Con esta canción voy entrando en materia.
Me gusta mucho cómo escribes tus cotidianidades.
Un abrazo.


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